Las cataratas representan una de las principales causas de pérdida de visión, pero afortunadamente existen soluciones efectivas. La cirugía de cataratas es uno de los procedimientos oftalmológicos más seguros y exitosos que existen en la medicina moderna. Si te estás planteando someterte a esta intervención o simplemente deseas comprender mejor en qué consiste, este artículo te proporciona una guía detallada sobre cómo transcurre todo el proceso.
Una catarata es la opacificación progresiva del cristalino, la lente natural del ojo responsable de enfocar la luz en la retina. Con el envejecimiento, el cristalino pierde su transparencia, lo que causa visión borrosa, dificultad para ver de noche y sensibilidad excesiva a la luz. La única forma definitiva de tratar una catarata es mediante cirugía.
Evaluación preoperatoria
El camino hacia una operación exitosa comienza con una evaluación exhaustiva del ojo afectado. El oftalmólogo realiza varios estudios especializados:
Esta fase de diagnóstico es crucial porque determina qué tipo de lente intraocular será la más adecuada para cada paciente.
El día de la intervención, el paciente llega al centro quirúrgico donde se le administra anestesia. A diferencia de muchos otros procedimientos, la anestesia en la cirugía de cataratas es anestesia tópica, lo que significa que se utilizan gotas anestésicas en el ojo. En algunos casos, se puede optar por una anestesia periocular mediante una inyección cuidadosa alrededor del ojo.
La ventaja principal es que el paciente permanece completamente consciente durante la intervención, aunque no siente dolor. Esto permite que el cirujano pueda comunicarse con el paciente y verificar su cooperación durante el procedimiento.
La técnica más avanzada y utilizada actualmente es la facoemulsificación, que utiliza ultrasonidos para fragmentar el cristalino opacificado. El procedimiento dura aproximadamente diez minutos.
El cirujano comienza realizando una incisión muy pequeña en la córnea, generalmente de 2 a 3 milímetros de diámetro. Una de las grandes ventajas de la facoemulsificación es la minimalidad de esta incisión. Debido a su tamaño tan reducido, se cierra por sí sola sin necesidad de puntos de sutura, lo que acelera significativamente la recuperación.
A través de la incisión, el oftalmólogo realiza una pequeña abertura circular en la cápsula anterior del cristalino. Esta maniobra se conoce como capsulorrexis y es fundamental para acceder al cristalino opacificado que debe ser extraído. En algunos centros oftalmológicos de última generación, esta abertura se realiza con un láser de femtosegundo, lo que permite una precisión diez veces superior a la cirugía manual convencional.
Este es el paso que caracteriza la técnica de facoemulsificación. El cirujano introduce una sonda ultrasónica equipada con una aguja hueca de titanio de apenas 0,9 milímetros de diámetro. Esta aguja vibra a una velocidad extremadamente alta, entre 30,000 y 60,000 vibraciones por segundo (30 a 60 kHz).
Estas vibraciones actúan como un cincel microscópico que fragmenta el cristalino endurecido en partículas microscópicas. Al mismo tiempo que se fragmenta el cristalino, una suave succión aspira estas partículas a través del conducto de la misma sonda. El cirujano controla cuidadosamente la intensidad y duración de los ultrasonidos para minimizar cualquier trauma en el tejido ocular circundante.
Una vez extraído completamente el cristalino opacificado, el oftalmólogo procede a implantar la lente intraocular artificial. Esta lente, también llamada lente intraocular (LIO), está fabricada con materiales biocompatibles como el acrílico hidrófobo o el silicón.
La lente se introduce a través de la pequeña incisión corneal utilizando un inyector especial o pinzas oftalmológicas diseñadas para no dañar el frágil tejido ocular. La lente viene plegada y se despliega completamente una vez está dentro del ojo, posicionándose en el saco capsular que anteriormente contenía el cristalino natural. Este paso es reversible si es necesario, proporcionando una capa adicional de seguridad.
Finalmente, el cirujano inyecta una solución salina equilibrada especial en la cámara anterior del ojo para mantenerla estable. La pequeña incisión se cierra de forma natural, sin necesidad de suturas, gracias a la minimalidad de la herida y a cómo el ojo mantiene su presión intraocular natural.
Aunque la facoemulsificación es la técnica más utilizada, existen otras opciones según las características específicas de cada catarata:
Extracción extracapsular: Se utiliza en cataratas muy densas o avanzadas. Requiere una incisión más grande y generalmente necesita puntos de sutura.
Láser de femtosegundo: Algunos centros utilizan láseres de última generación para realizar ciertos pasos del procedimiento con mayor precisión.
Cirugía asistida por computadora: En centros de vanguardia, sistemas de imaging en tiempo real guían al cirujano durante la intervención.
Una de las grandes ventajas de la cirugía de cataratas moderna es la recuperación rápida:
La cirugía de cataratas es uno de los procedimientos más exitosos en medicina moderna:
Si el paciente presenta otros defectos refractivos además de la catarata, como miopía, hipermetropía o astigmatismo, existe la opción de implantarse una lente intraocular multifocal graduada. Este tipo de lente corrige no solo la catarata, sino también el defecto refractivo previo, lo que puede reducir significativamente la dependencia de gafas después de la intervención.
La operación de cataratas es un procedimiento oftalmológico seguro, rápido e indoloro que ha transformado la vida de millones de personas en todo el mundo. Gracias a avances tecnológicos como la facoemulsificación y las lentes intraoculares modernas, los pacientes disfrutan de una recuperación mínima y resultados visuales excepcionales. Si padeces cataratas, no dudes en consultar con un oftalmólogo en Valencia para explorar tus opciones de tratamiento. Tu visión y tu calidad de vida merecen una solución definitiva.