Cirugía ortognática y mordida abierta: Cómo se corrige

La mordida abierta es una alteración de la oclusión dental que va mucho más allá de una cuestión estética. En los casos moderados y severos, especialmente en adultos, puede condicionar la forma de masticar, hablar e incluso respirar con normalidad. Cuando el origen del problema está en la posición de los huesos maxilares, la cirugía ortognática se convierte en el tratamiento más eficaz y estable a largo plazo.

¿En qué consiste la mordida abierta?

Hablamos de mordida abierta cuando, al cerrar la boca, los dientes superiores e inferiores no entran en contacto, dejando un espacio visible entre ambas arcadas. Esta situación puede afectar solo a los dientes o tener un componente óseo más profundo, relacionado con la posición del maxilar superior, la mandíbula o ambos.

  • Mordida abierta dental: El problema se limita a la inclinación o posición de los dientes.
  • Mordida abierta esquelética: Existe una alteración estructural de los huesos faciales, lo que suele requerir cirugía para una corrección definitiva.

Las dificultades funcionales importantes son problemas al morder alimentos, alteraciones en el habla, respiración oral crónica o molestias en la articulación temporomandibular.

mordida abierta

¿Cuándo está indicada la cirugía ortognática?

En adultos con mordida abierta de origen esquelético, la ortodoncia por sí sola no suele ser suficiente. En estos casos, el abordaje más efectivo es el tratamiento combinado de ortodoncia y cirugía ortognática. La indicación quirúrgica aparece cuando la discrepancia entre los maxilares es significativa y no puede corregirse únicamente moviendo los dientes.

Etapas del tratamiento ortoquirúrgico

El proceso completo se divide en tres fases, todas ellas fundamentales para lograr un resultado estable.

Preparación ortodóncica previa

Antes de entrar en quirófano, se realiza un tratamiento de ortodoncia que puede durar entre uno y dos años. El objetivo es eliminar las adaptaciones dentales que el cuerpo ha desarrollado con el tiempo para “compensar” el problema óseo.

Durante esta etapa:

  1. Se alinean correctamente ambas arcadas
  2. Se colocan brackets, habitualmente metálicos
  3. La mordida puede parecer que empeora de forma temporal
  4. Se realizan estudios completos: escáner 3D, radiografías, fotografías y análisis digital de la oclusión

Intervención quirúrgica

La cirugía se lleva a cabo bajo anestesia general y suele tener una duración aproximada de cuatro horas. La técnica empleada depende de las características anatómicas de cada paciente.

Entre los procedimientos más habituales se encuentran:

  • Cirugía del maxilar superior, que permite reposicionarlo en altura y proyección
  • Cirugía mandibular, indicada cuando la mandíbula requiere rotación o avance
  • Cirugía bimaxilar, utilizada en casos complejos que afectan a ambos huesos

Todas las incisiones se realizan por dentro de la boca, por lo que no quedan cicatrices visibles. Los huesos se fijan en su nueva posición mediante placas y tornillos de titanio, lo que aporta una gran estabilidad a largo plazo.

Ajuste ortodóncico posterior

A las pocas semanas se inician ejercicios suaves de movilidad y, progresivamente, se utilizan elásticos para perfeccionar el encaje dental.
En un plazo aproximado de 6 a 12 meses:

  • Se optimiza la oclusión final
  • Se evita la reapertura de la mordida
  • Se retiran los aparatos una vez estabilizado el resultado
operación mordida abierta

Recuperación tras la cirugía

La recuperación es gradual y, en general, bien tolerada. La inflamación alcanza su punto máximo durante los primeros días y va disminuyendo de forma progresiva.

De forma orientativa:

  • El alta hospitalaria suele darse en las primeras 48 horas
  • La primera semana requiere reposo y dieta líquida
  • A partir de la segunda o tercera semana se retoman actividades suaves
  • En torno al primer mes, la mayoría de pacientes lleva una vida prácticamente normal
  • La sensibilidad alterada, si aparece, suele resolverse en los meses siguientes

La baja laboral depende del tipo de trabajo, pero suele oscilar entre cuatro y ocho semanas. El dolor postoperatorio suele ser moderado y controlable con medicación habitual.

Resultados y beneficios

Los estudios clínicos muestran una excelente estabilidad oclusal tras varios años de seguimiento, con tasas de recidiva muy bajas cuando el tratamiento está bien planificado.